Las cosas importantes quedan en el cajón.
Las cosas más bellas y mejores en el mundo, no pueden verse ni tocarse pero se sienten en el corazón.
Las cosas más gratas en el mundo son los pensamientos agradables. El gran arte de la vida consiste en tener tantos de aquellos pensamientos como sea posible.
Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.
Las cosas no valen sino lo que se las hace valer.
Las cosas pierden al ser poseídas todo el valor que tuvieron al ser deseadas, porque el deseo es un artista engañador y mentiroso.
Las cosas que mucho suben, al mejor tiempo caen.
Las cosas se descubren a través de los recuerdos que de ellas se tienen. Recordar una cosa significa verla por primera vez.
Las cosas se llaman equívocas cuando tan sólo tienen de común el nombre.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas.
Las cosas sólo tienen el valor que les damos.
Las cosas y las personas, no son nunca grandes o pequeñas de un modo absoluto y por si mismas, sino que son grandes o pequeñas en relación con otras.
Las dificultades también pasan como todo pasa, sin dificultad.
Las disputas de la izquierda argentina son como los perros de los mataderos: se pelean por las achuras, mientras el abastecedor se lleva la vaca.
Las empresas son, simplemente, tan totalitarias como el bolchevismo o el fascismo. Poseen las mismas raíces intelectuales de principios del siglo XX. Por ello, al igual que otras formas de totalitarismo tuvieron que desaparecer, igual tiene que ocurrir con las tiranías privadas. Tienen que ser puestas bajo control público.
Las enzimas con unas cosas inventadas por los biólogos para explicar unos procesos que de otra forma requieren que pienses mucho más.
Las grandes cosas le suceden a aquellos que nunca dejan de aprender, intentar, creer y ser agradecidos.
Las grandes decisiones de la vida humana tienen como regla general mucho más que ver con los instintos y otros misteriosos factores inconscientes que con la voluntad consciente y bien el sentido de razonabilidad.
Las grandes naciones han actuado siempre como gánsteres, y las pequeñas como prostitutas.
Las horas caen de minuto en minuto, como la sangre que quiere hablar.
Las ideas audaces son como las piezas del ajedrez que avanzan hacia delante. Ellas pueden ser vencidas, pero también pueden iniciar una partida victoriosa.
Las ideas se encienden unas con otras como las chispas eléctricas.
Las ideas son como las mujeres, alimentar diez cuesta menos que vestir una.
Las ideas son como las pulgas, saltan de unos a otros pero no pican a todos.