A los puros todas las cosas les parecen puras.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
A un hombre sólo le pido tres cosas: que sea guapo, implacable y estúpido.
A un padre siempre hay que ayudarlo. Hace falta enseñarle que la vida es difícil. Si después, como es justo, llegás donde él queria, debés convencerlo de que estaba equivocado y que lo hiciste por su bien.
A una amapola deja sus alas una mariposa como recuerdo.
A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.
A veces estoy como en un infierno y no me lamento. No encuentro de qué lamentarme.
A veces insistimos en ver la paja en el ojo ajeno y no vemos las montañas, los campos y los olivares.
A veces los pensamientos nos consuelan de las cosas, y los libros de las personas.
A veces nos paramos tanto tiempo a contemplar una puerta que se cierra que vemos demasiado tarde otra que se abre.
A veces nos volvemos locos porque olvidamos que somos diferentes, porque el amor no es una competencia para que cada uno supere la fuerza del otro, sino una cooperación que necesita de esas diferencias.
A veces quiero preguntarte cosas, y me intimidas tú con la mirada, y retorno al silencio contagiada del tímido perfume de tus rosas.
A vosotros (políticos) os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro, para que seáis en nuestra República nuestros jefes y vuestros reyes.
Abrigamos una multitud de prejuicios si no nos decidimos a dudar, alguna vez, de todas las cosas en que encontremos la menor sospecha de incertidumbre.
Acaso no haya nada tan considerable en la historia de los cristianos como Rancé rezando a la luz de las estrellas, apoyado en los acueductos de los césares, a la puerta de las catacumbas: el agua se lanzaba con fragor por encima de las murallas de la Ciudad Eterna, mientras la muerte, abajo, entraba silenciosamente en la tumba.
Actuar sin pensar es como disparar sin apuntar.
Actúo en política como en la guerra: distraigo a un flanco para batir al otro.
Adelgazar es fácil: basta con tener apetito de las cosas que no gustan.
Admiro la belleza del mundo… la alegría profunda de las cosas, y el profundo dolor…
Afortunosamente, no respetamos la geometría. Somos iguales, pero no somos semejantes.
Ahora acércate más y escucha los obsesivos latidos del amor que se propagan como el tam tam de los negros tambores en el canto tribal de mi cuerpo.
Ahora los actores somos más parecidos a los seres humanos que las estrellas del cine de antes. Yo no quiero ser ningún ídolo.
Ahora que nos amamos... somos raíces cálidas de la tierra.
Ahora que nos amamos...fuego somos donde mariposas se suicidan.
Ahora una vez más en la noche apagada como plantas crecen murallas de clausura, murallas fronterizas para custodiar los campos de mi amor.