La duración de nuestras pasiones depende tan poco de nosotros como la duración de nuestra vida.
La esperanza es una cosa buena, quizá la mejor de todas, y las cosas buenas nunca mueren.
La fama como un borracho consume la casa del alma revelando que sólo has trabajado para eso.
La fe puede ser sucintamente definida como una creencia ilógica en que lo improbable sucederá.
La felicidad es la conjunción de muchas cosas. Se es más feliz en la medida en que se consiguen.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.