Es pueril preguntarse dónde van las cosas y la gente. No van a ninguna parte y han llegado.
Es verdad que cuando se pasan lo setenta son muy pocas las cosas que nos parecen disparates.
Escribir es como hacer el amor. No te preocupes por el orgasmo, preocúpate del proceso.
Escribo como medio y arma de combate, que combatir es realizar el pensamiento.