El agradecimiento que sólo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
El agua, como un tálamo amoroso, te ofrece sus cristales movedizos donde tiendes tu cuerpo luminoso.
El amor es como Don Quijote, cuando recobra el juicio es que está a punto de morir.
El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor parte.