El auténtico observador contempla tranquila y despreocupadamente los nuevos tiempos revolucionarios.
El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos usted se quedaría afuera y su perro entraría.
El dinero no puede hacer que seamos felices, pero es lo único que nos compensa de no serlo.
El dinero puede abrir nuevas vías que permitan prolongar un poco más de tiempo una racha de suerte.
El dolor que no se desahoga con lágrimas puede hacer que sean otros órganos los que lloren.