Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.
Nuestro tiempo es tan excitante que a las personas sólo puede chocarnos el aburrimiento.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Nutre la mente como lo harías con tu cuerpo. La mente no puede sobrevivir con comida chatarra.
Oh, la vida es un ciclo glorioso; y el amor es algo que siempre triunfa, que nunca puede fracasar.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.