El hombre puede renunciar a todos los placeres que quiera, pero no va a renunciar a su sufrimiento.
El hombre puede trepar hasta las cumbres más altas, pero no puede vivir allí mucho tiempo.
El hombre que ha perdido la aptitud de borrar sus odios está viejo, irreparablemente.
El hombre sólo puede ser esclavizado cuando es bastante débil para escuchar la razón.
El mundo es de quien nace para conquistarlo y no de quien sueña que puede conquistarlo.