Nuestro amor puede ser lo que tú quieras, hoy tan sólo es mi sueño..., nada más.
Nuestro ideal no llega a las estrellas, es sereno, sencillo; quisiéramos hacer miel como abejas, o tener dulce voz o fuerte grito, o fácil caminar sobre las hierbas o senos donde mamen nuestros hijos.
Nuestro sistema es la medida del absurdo, ya que tratamos al delincuente a la vez como un chico, de modo de tener derecho a castigarlo, y como un adulto, para poder negarle consuelo.
Nuestro tiempo es tan excitante que a las personas sólo puede chocarnos el aburrimiento.
Nuestros defectos son como nuestros olores corporales: no los percibimos y no molestan, salvo a quienes están con nosotros.
Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.
Nunca conserva firmes amistades quien sólo va atento a sus pretensiones.
Nunca consideres el estudio como un deber, sino como una oportunidad para penetrar en el maravilloso mundo del saber.
Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él.
Nunca detengas tu mirada hacia cada sueño, enfócate en la justicia de los oprimidos y conocerás como combate un buen Guerrero de la mano de Dios.
Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.
Nunca encarcelaremos a la opinión, y reprimiéndola sólo la exacerbamos.
Nunca escribo mi nombre en los libros que compro hasta después de haberlos leído, porque sólo entonces puedo llamarlos míos.
Nunca existe error tan grande como el de no proseguir.
Nunca ha habido una buena guerra ni una mala paz.
Nunca he odiado a un hombre tanto como para devolverle sus diamantes.
Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros.
Nunca la persona llega a tal grado de perfección como cuando rellena un impreso de solicitud de trabajo.
Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.
Nunca nada es tan claro como se ve en el cine. La mayoría de las personas no saben lo que desean o lo que sienten. Solamente en las - películas se sabe bien cuáles son los problemas y cómo resolverlos.
Nunca nadie me dijo que el dolor se sentía como se siente el miedo. . . La misma tensión en el estómago, el mismo desasosiego.
Nunca otra cosa damos con tanta liberalidad como nuestros consejos.
Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura.
Nunca pertenecería a un club que admitiera como socio a alguien como yo.
Nunca pienso en mi como un ícono. Eso está en las mentes de la gente no está en mi mente. Apenas hago mi trabajo.