No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
No, nada llega tarde, porque todas las cosas tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas
Nos hemos tomado en serio aquello con lo cual sólo nos estaba permitido bromear (y viceversa).
Nuestra sociedad es masculina, y hasta que no entre en ella la mujer no será humana.
Nuestro amor es como la llovizna que cae quedamente (silenciosmente), pero desborda el río.