La vejez es una enfermedad como cualquier otra en la cual al final uno se muere irremisiblemente.
La vejez no nos vuelve infantiles, como dicen, sino que nos encuentra todavía cual verdaderos niños.
La venganza solo es dulce para aquellos a los que el rencor les ha tergiversado el gusto.
La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino a través del cieno.