A fin de cuentas las opiniones no son más importantes que las personas como para separarlas.
A las personas les interesa nuestro destino exterior; el interior, sólo a nuestro amigo.
A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho.
A veces en la vida hay que saber luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza.