El ruido de un beso no es tan retumbante como el de un cañón, pero su eco dura mucho más.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.
El secreto de mi éxito está en pagar como si fuera pródigo y en vender como si estuviera en quiebra.
El señor sólo exige de las personas aquéllo que está dentro de las posibilidades de cada uno.
El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento a todo lo demás.
El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.
El sexo sin amor sólo alivia el abismo que existe entre dos seres humanos de forma momentánea.
El silencio es como el viento: atiza los grandes malentendidos y no extingue más que los pequeños.