El orgullo es igual en todos los hombres, sólo varían los medios y la manera de manifestarlo.
El pesar oculto, como un horno cerrado, quema el corazón hasta reducirlo en cenizas.
El pesimista sabe rebelarse contra el mal. Sólo el optimista sabe extrañarse del mal.
El peso del ladrillo lo hace bailar como un hada por encima y quejarse por abajo.