El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderle y hablarle.
El matrimonio es algo así como armar un edificio de juguete sin manual de instrucciones.
El matrimonio es como la vida real; un campo de batalla y no un lecho de rosas.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El miedo ante la unión, ante el fluir hacia la otra parte. Entonces ya no estoy nunca más solo.