El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro.
El deseo intenso crea no sólo sus propias oportunidades sino además sus propios talentos.
El dinero es un estiércol estupendo como abono, lo malo es que muchos lo toman por la cosecha.
El egoísmo no es vivir como uno desea vivir, es pedir a los demás que vivan como uno quiere vivir.
El erotismo es como el baile: una parte de la pareja siempre se encarga de manejar a la otra.
El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, tan indispensable como la poesía.
El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.