La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que media entre el hombre y dios.
La única fe salvadora es la que se arroja así en Dios, para la vida y para la muerte.
La vida humana es sagrada: Desde su comienzo compromete directamente la acción sagrada de Dios.
Los astros rigen el destino de los hombres, pero Dios rige el destino de los astros.
Los niños son como Dios, llenos de ternura, paz y con el lenguaje universal del Amor.
Los objetos de nuestro deseo pueden ser dolorosos. La gente adora detestar a quienes ama.
Los objetos son los amigos que ni el tiempo, ni la belleza, ni la fidelidad consiguen alterar.