Cuando el amor es la normas, no hay voluntad de poder, y donde el poder se impone, el amor falta.
Cuando el día está bonito, sí, bonito
y no importa si el gobierno entero se va al carajo.
Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto.
Después de haber besado sus cabellos de trigo, nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
El matrimonio es una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos, y a menudo tres.