Si el Padre Eterno existe, a fin de cuentas, el ve que no me comporto peor que si fuera un creyente.
Si los que hablan mal de mí supieran exactamente lo que yo pienso de ellos, hablarían peor.
Si no tienes ganas de ser frustrado jamás en tus deseos, no desees sino aquello que depende de ti.
Si siempre haces lo que siempre has hecho, nunca llegarás más lejos de donde siempre has llegado.
Si tanto corres no encontrarás a nadie, y lo que es peor, no te encontrarás a ti mismo.