La venganza es una herencia de las almas débiles; nunca se cobija en los corazones fuertes.
La vida es como una bicicleta de diez velocidades. Hay algunas que la mayoría nunca usamos.
La violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.
La voz de uno nunca debe estrangular los pensamientos propios ni ahuyentar los ajenos.
Las mujeres son un sexo decorativo. Nunca tienen, nada que decir, pero lo dicen deliciosamente.