La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
La esperanza es una cosa buena, quizá la mejor de todas, y las cosas buenas nunca mueren.
La fe es un oasis en el corazón, que nunca será alcanzado por la caravana del pensamiento.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.
La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.
La intención de no engañar nunca nos expone a ser engañados muchas veces.
La mano del piadoso nos quita siempre honor; mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
La mejor receta para la novela policiaca: el detective no debe saber nunca más que el lector.
La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie.