El hombre: un milímetro por encima del mono cuando no un centímetro por debajo del cerdo.
El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre.
El lenguaje es el bien más precioso y a la vez el más peligroso que se ha dado al hombre.
El Libro de la Vida comienza con un hombre y una mujer en un jardín; termina con el Apocalipsis.
El más feliz es aquel de quien el mundo habla lo menos posible, sea en bien o sea en mal.
El medio para deshacerse de un hombre amante de contradecir es callar y escuchar reposadamente.
El niño es realista; el muchacho, idealista; el hombre, escéptico, y el viejo, místico.