Soy gran creyente en la suerte, y he descubierto que mientras más duro trabajo, más suerte tengo.
Tanto el creyente como el no creyente son seres humanos. Debemos tenernos un gran respeto.
Un gran hombre demuestra su grandeza por el modo en que trata a los que son o tienen menos que él.
Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.