El comunismo no es para mí sino el precursor de la salvación. El comunismo no responde a mi corazón.
El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte.
El deseo intenso crea no sólo sus propias oportunidades sino además sus propios talentos.
El dios en quien yo creo no nos manda el problema, sino la fuerza para sobrellevarlo.
El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar.
El favor consiste no en lo que se hace o se da, sino en el ánimo con que se da o se hace.
El hábito es como un cable; nos vamos enredando en él cada día hasta que no nos podemos desatar.
El hombre es el único zorro que instala una trampa, le pone una carnada y luego mete la pata.