Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar.
Ciertos libros parecen haber sido escritos no para aprender de ellos sino para que se reconozca lo que sabía su autor.
Cogito, ergo sum. (Pienso, luego existo).
Como suele decirse, persigue al mentiroso hasta el umbral de su mentira.
Con azúcar y miel, hasta los caracoles saben bien.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Con un poder absoluto hasta a un burro le resulta fácil gobernar.
Concentra todos tus pensamientos en el trabajo que estás haciendo. Los rayos de sol no queman hasta que se concentran en un punto.
Conoce primero los hechos y luego distorsiónalos cuanto quieras.
Conozco a centenares de maridos que serían felices de volver al hogar sino hubiese una esposa esperándoles.
Consigue lo que requieres y luego quiere lo que consigues.
Contra la estupidez, hasta los dioses luchan en vano.
Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros.
Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!.
Cristo no nos libera del sufrimiento, sino de sufrir inútilmente.
Cuando alguien que de verdad necesita algo, lo encuentra, no es la casualidad quien lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.
Cuando desciende el sol de la cultura, hasta los enanos proyectan grandes sombras.
Cuando digo que mira, miento. No mira, sino que contempla distraídamente. De modo que quizá sólo fugazmente, casi sin querer, puede ocuparse de lo que le rodea.
Cuando el hombre se aparta de Dios, no es Dios quien le persigue, sino los ídolos.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Cuando la lucha entre facciones es intensa, el político se interesa, no por todo el pueblo, sino por el sector a que él pertenece. Los demás son, a su juicio, extranjeros, enemigos, incluso piratas.
Cuando nos vimos por primera vez, no hicimos sino recordarnos. Aunque te parezca absurdo, yo he llorado cuando tuve conciencia de mi amor hacia ti, por no haberte querido toda la vida.
Cuando por fin regresas a tu tierra, descubres que no era tu vieja casa lo que extrañabas, sino tu niñez.
Cuando se inicia y desencadena una guerra lo que importa no es tener la razón sino conseguir la victoria.
Dale valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.