Nada es real hasta que se experimenta; aun un proverbio no lo es hasta que la vida no lo haya ilustrado.
Nada se sabe bien sino por medio de la experiencia.
Nada vale la pena de ser encontrado sino lo que jamás ha existido aún.
Nadie ha aprendido el sentido de la vida hasta que ha sometido a su ego para servir a sus hermanos.
Nadie niega a Dios, sino aquel a quien le conviene que Dios no exista.
Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean.
Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Nadie se alabe, hasta que acabe.
Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
Ninguna esperanza queda de virtud, cuando no solamente deleitan los vicios, sino que se aprueban.
Ninguna obra de arte es un resultado definitivo, sino una aproximación, un camino hacia ese misterio inefable al que se dirigen los creadores.
Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.
Ninguno muere sino a su tiempo.
No alrededor de los inventores de estrépito nuevo, sino en torno de los inventores de valores nuevos gira el mundo, silenciosamente.
No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.
No buscamos la sociedad por amor a ella misma, sino por los honores o los beneficios que puede reportarnos.
No busco el concepto de nadie, sino el de mi propia conciencia, que al fin es con la que vivo en todos los instantes y no quiero que me remuerda.
No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir.
No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo.
No con quien naces, sino con quien paces.
No consideramos que la justicia se nos presente por naturaleza, porque sí, sino porque se puede enseñar y se aprende con la práctica.
No consiento que la mujer enseñe ni domine al marido, sino que se mantenga en silencio.
No consiste la felicidad de nuestra vida en vivir, sino en vivir bien.
No da quien tiene, sino quien quiere.