Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Más vale malo conocido que bueno por conocer.
Mejor comer pan de mendigo con quienes amamos vivir, que llevar la culpa consigo y probar su sangre en rico festín.
Morir mañana es tan bueno como morir cualquier otro día.
Muchos triunfarían en las pequeñas cosas, si no se dejaran llevar por la ambición.
Nada altera mi concentración. Podrías hacer una orgía en mi oficina y yo no miraría. Bueno, quizá una vez.
Ningún fizgón escucha jamás nada bueno de sí mismo.
Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otro sin su consentimiento.
No es bueno hablar de ciertas cosas cuando las sombras reinan en el mundo.
No es bueno que los hombres sepan hasta que punto somos buenos.
No es bueno que todo suceda como deseamos.
No es bueno que todo suceda como deseamos. Cuando todo nos sonríe en el mundo, nos apegamos a éste muy fácilmente y el encanto es muy fuerte. Por eso, y porque Dios nos ama, no permite que durmamos mucho y muy cómodamente en este lugar de destierro.
No es bueno quien cree malos a los demás.
No es bueno ser demasiado libre. No es bueno tener todo lo que uno quiere.
No es bueno ser desgraciado, pero bueno es haberlo sido.
No existe nada bueno ni malo, es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así.
No hay bueno que no pueda ser mejor, ni malo que no pueda ser peor.
No hay libro por malo que sea, que no tenga algo bueno.
No hay libro tan malo del que no se pueda aprender algo bueno.
No nos hemos de dejar engañar por las malas acciones de la gente buena. Se puede ser bueno, misericordioso, desinteresado, y ser también capaz de una mala acción.
No olvidemos jamás que lo bueno no se alcanza nunca sino por medio de lo mejor.
No puede ser bueno aquél que nunca ha amado.
No ser bueno más que para sí es no ser bueno para nada.