La muerte es un ensueño sin ensueños.
La opinión pública es un poder al que nada resiste.
La policía a veces inventa más de lo que descubre.
La victoria pertenece al más perseverante.
Las mujeres no son otra cosa que máquinas de producir hijos.
Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes.
Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado.
No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla.
Nunca se sufre tanto por amor como cuando volvemos a ver el objeto amado, o mejor cuando este está ausente
Para triunfar es necesario, más que nada, tener sentido común.
Se puede aplastar una nación religiosa, pero no dividirla.
Si la obediencia es el resultado del instinto de las muchedumbres, el motín es el de su reflexión.
Si quieres tener éxito, promete todo y no cumplas nada.
Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
Tan tranquilas son las personas honradas y tan activas las pícaras, que a menudo es necesario servirse de las segundas.
Un trono es sólo un taburete de madera forrado de seda.
Una cabeza sin memoria es como una fortaleza sin guarnición.
¿Queréis contar a vuestros amigos? Caed en el infortunio.
Conozco a alguien que tiene más espíritu que Napoleón, que Voltaire, que todos los ministros presentes y futuros: la opinión pública.