Podemos recuperar el terrero perdido. El tiempo perdido, no.
Si Jesús no hubiera sido crucificado, no sería Dios.
Si no existiera el papa habría que crearlo para esta ocasión, como los cónsules romanos creaban un dictador ante situaciones dificiles.
Sin justicia, sólo hay divisiones, víctimas y opresores.
Sólo la religión consigue que los hombres soporten las desigualdades de rango, porque tiene consuelo para todo.
Sólo se puede gobernar un pueblo ofreciéndole un porvenir. Un jefe es un vendedor de esperanzas.
Tengo corazón, mas corazón de soberano; no me apiado de las lágrimas de una duquesa, pero me afectan los males de los pueblos.
Todo el secreto de gobernar consiste en saber cuándo es necesario quitarse la piel de león para ponerse la de zorro.
Tranquilizar el espíritu es la mejor manera de curar el cuerpo.
Un gobierno nuevo tiene que deslumbrar y sorprender; cuando deja de brillar, cae.
Un hombre de estado debe tener el corazón en la cabeza.
Un hombre sin valor ni bravura es una cosa.
Una de mis grandes ideas había sido la unión, la concentración de los mismos pueblos geográficos que se disuelven y dividen. Me hubiera gustado hacer de estos pueblos un solo y mismo cuerpo nacional, con un cortejo tal hubiera sido bello avanzar hacia la bendición de los siglos. Yo me sentía digno de tal gloria.
Una guerra entre europeos es una guerra civil.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Una sociedad sin pasiones es estacionaria.
¿cómo se puede tener orden en un estado sin religión? la religión es un formidable medio para tener quieta a la gente.
A la mayor parte de los que no quieren ser oprimidos no les disgustaría ser opresores.
Abandonarse al dolor sin resistir, suicidarse para sustraerse de él, es abandonar el campo de batalla sin haber luchado.
Bien analizada, la libertad política es una fábula imaginada por los Gobiernos para adormecer a sus gobernados.
Cada uno de los movimientos de todos los individuos se realizan por tres únicas razones: por honor, por dinero o por amor.
Con audacia se puede intentar todo, mas no conseguirlo todo.
Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.