Sólo hay dos palancas que muevan a los hombres: el miedo y el interés.
Sólo la religión consigue que los hombres soporten las desigualdades de rango, porque tiene consuelo para todo.
Sólo se puede gobernar un pueblo ofreciéndole un porvenir. Un jefe es un vendedor de esperanzas.
Tan tranquilas son las personas honradas y tan activas las pícaras, que a menudo es necesario servirse de las segundas.
Tengo corazón, mas corazón de soberano; no me apiado de las lágrimas de una duquesa, pero me afectan los males de los pueblos.
Todo el secreto de gobernar consiste en saber cuándo es necesario quitarse la piel de león para ponerse la de zorro.
Tranquilizar el espíritu es la mejor manera de curar el cuerpo.
Un gobierno nuevo tiene que deslumbrar y sorprender; cuando deja de brillar, cae.
Un hombre de estado debe tener el corazón en la cabeza.
Un hombre sin valor ni bravura es una cosa.
Un trono es sólo un taburete de madera forrado de seda.
Una cabeza sin memoria es como una fortaleza sin guarnición.
Una de mis grandes ideas había sido la unión, la concentración de los mismos pueblos geográficos que se disuelven y dividen. Me hubiera gustado hacer de estos pueblos un solo y mismo cuerpo nacional, con un cortejo tal hubiera sido bello avanzar hacia la bendición de los siglos. Yo me sentía digno de tal gloria.
Una guerra entre europeos es una guerra civil.
Una retirada a tiempo es una victoria.
Una sociedad sin pasiones es estacionaria.
¿cómo se puede tener orden en un estado sin religión? la religión es un formidable medio para tener quieta a la gente.
¿Queréis contar a vuestros amigos? Caed en el infortunio.
Conozco a alguien que tiene más espíritu que Napoleón, que Voltaire, que todos los ministros presentes y futuros: la opinión pública.