Pero si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento.
Poca gente es capaz de prever hacia donde les lleva el camino hasta que llegan a su fin.
Podemos comprendernos unos a otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.
Primero tienes que aprender las reglas del juego. Luego tienes que jugar mejor que nadie.
Puede considerarse bienaventurado y no pedir mayor felicidad el hombre que ha encontrado su trabajo.
Puede juzgarse el grado de civilización de un pueblo por la posición social de la mujer.
Puede que no haya llegado donde intentaba ir, pero creo que he terminado donde necesitaba estar.