Ni el hombre más bravo puede luchar más allá de lo que le permiten sus fuerzas.
Ni siquiera Dios puede cambiar el pasado.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Ni tú ni yo ni nadie dejará nunca de ser por siempre.
Ningún conocimiento humano puede ir más allá de su experiencia.
Ningún crítico es más capaz que yo de percibir claramente la desproporción que existe entre los problemas y la solución que les aporto.
Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo.
Ningún gobierno puede mantenerse sólido mucho tiempo sin una oposición temible.
Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.
Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza; ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes.
Ningún hombre puede tener el derecho de imponer a otro hombre una obligación no escogida, un deber no recompensado o un servicio involuntario.
Ningún país puede pensar en desarrollarse sobre bases coloniales.
Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del corazón.
Ningún ser humano nace con impulsos hostiles o violentos, nadie se vuelve hostil o violento sin tomarse el tiempo necesario para aprenderlo.
Ningún valor psíquico puede desaparecer sin ser sustituido por otro equivalente en intensidad.
Ninguna certeza existe allí donde no puede aplicarse alguna de las ciencias matemáticas o de las que están unidas con ellas.
Ninguna nación podrá emitir un juicio si antes no es capaz de juzgarse a sí misma. Pero a esta posición tan ventajosa suele llegar muy tarde.
Ninguna obra maestra de ningún artista puede igualar la creación de un niño echo por una madre. El éxito no sólo se mide por lo que somos, sino también por el regalo que damos, ¡y el regalo de una madre es una persona!.
Ninguna persona es capaz de escoger sin miedo.
Ninguna prueba, ninguna rectificación ni desmentido puede anular el efecto de una publicidad bien hecha.
Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural.
Ninguna sociedad puede prosperar y ser feliz si en ella la mayor parte de los miembros es pobre y desdichado.
No buscamos la sociedad por amor a ella misma, sino por los honores o los beneficios que puede reportarnos.
No busco el concepto de nadie, sino el de mi propia conciencia, que al fin es con la que vivo en todos los instantes y no quiero que me remuerda.
No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo.