Cuando saltes de alegría, cuida de que nadie te quite la tierra debajo de los pies.
Dios: una enfermedad de la que imaginamos estar curados porque nadie se muere de ella hoy en día.
Donde ninguno manda, mandan todos. Donde todos mandan, nadie manda. Es el caos.
El amor es invisible y entra y sale por donde quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos.
El escritor original no es aquel que no imita a nadie, sino aquel a quien nadie puede imitar.
El que sabe atar no usa cuerdas ni nudos, y, sin embargo, nadie puede desatar lo que él ha unido.
El único propósito del castigo es la prevención del mal; nunca impulsará a nadie al bien.
En el amor no existe el libre albedrío, nadie puede decidir de quién va a enamorarse.