En el arte como en el amor, basta con el instinto.
En el arte de vivir, el hombre es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y es el mármol, el médico y el paciente.
En el arte no hay malos motivos; hay motivos mal empleados.
En el arte, nada que merezca la pena se puede hacer sin genio; en ciencia, incluso una capacidad muy modesta puede contribuir a un logro supremo.
En los mejores días del arte no existían los críticos del arte.
En mexico el arte de la entrevista periodistica no se ha desarrollado porque a los politicos y a los hombres importantes les gusta disfrazarse de esfinges.
En parte, el arte completa lo que la naturaleza no puede elaborar y, en parte, imita a la naturaleza.
En plegar y moldear está el arte político. Sólo en las ideas esenciales de dignidad y libertad se debe ser espinudo, como un erizo, y recto, como un pino.
Es un arte saber ceder en lo trivial.
Es un pensamiento que no conduce a nada, una matemática que no establece nada, un arte que no deja obra, una arquitectura sin materia. Pero ha demostrado, sin embargo, ser más perdurable, a su modo, que los libros o que cualquier otro monumento.
Esta frase aparece a veces en otra forma también atribuida al mismo autor: El arte es inútil, pero el hombre es incapaz de prescindir de lo inútil. ¿Qué es el arte, sino una manera de ver?.
Flirtear es el arte de hacer caer a una mujer en tus brazos sin caer en sus manos.
Gobernar es el arte de crear problemas con cuya solución mantener a la población en vilo.
Grande es el arte de comenzar, pero mayor es el arte de concluir.
Hablar es el arte de sofocar e interrumpir el pensamiento.
Hablar es una necesidad, escuchar es un arte.
Hay más divinidad en el arte que en la ciencia;la ciencia descubre, el arte crea.
Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad.
Hay que ser un artista para entender a otro. Los críticos de arte no se parecen mucho a los grandes pintores.
Hay que tener el valor de admitir que, desde hace cien años, el arte ha consistido casi exclusivamente en una serie de lamentos. La consideración de un artista ha dependido de la intensidad de sus quejas, a las que luego se calificaba de denuncias, cuando lo cierto es que no son más que lamentaciones.
Hay un arte de anochecer. De la entrada del cuerpo al alma, de la niebla a la redondez y del círculo al cielo.
Hay un arte, un paisaje a veces amable, a veces torvo, donde ascenso y descenso son accesorios de la materia limpia.
La angustia de volver al trabajo es peor para el corazón que el colesterol o una fuerte tensión arterial.
La arquitectura es el arte de organizar el espacio.
La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte.