Y si en la noche hay algo queriendo amanecer es simplemente un hombre que besa a una mujer
Ya no mujer joven sino mujer rotunda. Mis deseos ya no intuiciones sino certezas.
Yo creo en las familias numerosas: toda mujer debería tener al menos tres maridos.
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
¡Ah, qué caliente la piel de una mujer, la piel que esconde!.
¡Brotes en el otoño! tan fresco como la cara de una mujer enamorada.
¡Flores de luna!, cuando la piel de una mujer se revela.
¡fragilidad, tienes nombre de mujer!.
¡La mujer y el niño necesitan más cariño, que leche!.
¡Los suspiros son aire y van al aire! /¡Las lágrimas son agua y van al mar! /Dime, mujer, cuando el amor se olvida /¿sabes tú adónde va?
¿De dónde surgen las pasiones repentinas de un varón por una mujer, las pasiones hondas, entrañables? de lo que menos, de la sola sensualidad; pero cuando el varón halla juntos en una sóla criatura el desamparo, la debilidad y, a la vez, la altanería, en su interior es como si su alma quisiera desbordarse: queda conmovido y ofendido en un mismo instante. En ese punto brota la fuente del gran amor.
¿Mujer, qué máquina eres, que solo me tienes desesperado, confuso, niño para contenerte?.
¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti mas que tu.
¿quién puede bajar los ojos como una mujer? ¿y quien sabe alzarlos como ella?.