Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
La soberbia nunca baja de donde sube, porque siempre cae de donde subió.
No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitar nada.
No es el filósofo el que sabe donde esta el tesoro sino el que trabaja y lo saca.
Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres.
Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho.
Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos.
Ser tirano no es ser, sino dejar de ser, y hacer que dejen de ser todos.
Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.