A veces insistimos en ver la paja en el ojo ajeno y no vemos las montañas, los campos y los olivares.
Amo el desvarío de tus manos y las montañas de sueño que me tocan: alas para borrar mi aquelarre de mundos que no entiendo.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Culminan las montañas en pico y los pueblos en hombres.
El dia que las montañas se mueven ha llegado. Aunque lo diga, nadie me cree. Las montañas, que en otro tiempo fueron activas entre llamas, sólo duermen un rato. Mas, aunque lo hayáis olvidado, creedme, amigos, que todas las mujeres que dormían ya se despiertan y se mueven.
Entre el mar -a donde nunca fui- y el viento que corre desnudo en las montañas, emplumado de palabras invento mi camino.
Entre montañas profundas En mi sombrero El sonido de la hoja.
Inmóvil y serena la rana observa las montañas.
La siesta dejo al agua de las montañas pelar el arroz.
Las montañas son magníficas pero la modestia del campo nos alimenta.
Las montañas y el jardín se van adentrando hasta mi habitación en verano.
Las sombras de las montañas rocío en una hoja del taro.
Muertas las ideologías, el mundo quedó en manos de gente práctica que anula cerebros bajo montañas de nada.
No me interesa aquel que haya conocido, llevado en litera, mil cimas de montañas y así observado mil paisajes porque,en primer lugar, no conocerá uno solo verdaderamente y, luego, porque mil paisajes no constituyen más que una partícula de polvo en la inmensidad del mundo.
Otoño en las montañas. Tantas estrellas y tantos lejanos antepasados.
Qué difícil, qué extremadamente difícil para el alma separarse de su cuerpo el mundo: de montañas, mares, ciudades, gente. El alma es un pulpo y ésos son sus tentáculos... Ninguna fuerza sobre la tierra es tan imperialista como el alma humana. Ocupa y a su vez es ocupada, pero siempre considera demasiado estrecho su imperio. Sofocándose, desea conquistar el mundo para respirar libremente.
Un canasto de flores abandonado y nadie en las montañas en primavera.
Y todos los océanos, todas las montañas, los arcángeles, la gente, las flores, todo se refleja en tus ojos.
¿Qué hago yo con las montañas de papeles que he firmado jurando morir o amar?.