Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades.
Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
El agradecimiento que sólo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
El ajedrez procura una suerte de inteligencia que sirve únicamente para jugar al ajedrez.
El amor es invisible y entra y sale por donde quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos.
El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos.
El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.