La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hacen que no se estimen.
La lectura es la gran proveedora de argumentos, la clave para que los demás te escuchen.
La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso.
La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.