Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias.
Ser joven significa ser dueños de nuestra vida, de nuestro presente y estar dispuestos a desafiar nuestro porvenir; aceptar las circunstancias sin envidiar ni protestar; admitir la maravilla que somos y lánzanos a conquistar nuestro propio destino.
Si los celos son señales de amor, es como la calentura en el hombre enfermo, que el tenerla es señal de tener vida, pero vida enferma y mal dispuesta.
Siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos.
Siendo contra los clamores de la naturaleza vender a los hombres, quedan abolidas las leyes de la esclavitud.
Sin Fé, el futuro es una quimera.
Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero.
Sube la línea de mi vida con trazo igual a tus volcanes y luego baja como línea de corazón hasta mis dedos.
Tanto más fatiga el bien deseado cuanto más cerca está la esperanza de poseerlo.
Tanto más fatiga el bien deseado cundo la esperanza está más cerca de poseerlo.
Toda obra, cualquiera que sea, literaria, política, científica, debe estar respaldada por una conducta.
Un padre para cien hijos, antes que cien hijos para un padre.
¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!.
¡Oh, memoria, enemiga mortal de mi descanso!
¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!
¡Viva la independencia!, ¡viva la américa!, ¡muera el mal gobierno!.
¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?