Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener.
El agradecimiento que sólo consiste en el deseo, es cosa muerta, como es muerta la fe sin obras.
El amor es invisible y entra y sale por donde quiere, sin que nadie le pida cuenta de sus hechos.
El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
El que no sabe gozar de la ventura cuando le viene, no debe quejarse si se pasa.
El retirarse no es huir, ni el esperar es cordura cuando el peligro sobrepuja a la esperanza.
El sueño es el alivio de las miserias para los que las sufren despiertos.
En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
La abundancia de las cosas, aunque no sean buenas, hacen que no se estimen.