La lengua guarda al pescuezo.
La moda, es decir, la monotonía en el cambio.
La opinión de toda una multitud es siempre más creíble que la de una minoría.
La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
La vida no es sueño. El más vigoroso tacto espiritual es la necesidad de persistencia en una forma u otra. El anhelo de extenderse en tiempo y en espacio.
Las frases no son para analizarlas, si no para aplicarlas en la vida.
Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumiando la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.
Lo bonito de la vida no es la vida misma, si no como la vives
Lo que para uno es derroche para otros es virtuosa inversión.
Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será.
Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre.
Madre, te bendigo porque supiste hacer de tu hijo un hombre real y enteramente humano.
Mejor es la esperanza; pues produce paciencia, arma fuerte contra la decepción temprana.
Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando.
No existe peor intolerancia que la de la razón.
No me he planteado grabar en inglés porque quiero traspasar las fronteras con nuestro idioma y defenderlo, porque además es el más bonito.
Obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir.
Oigo pegando mis oídos al mapa vivo de tu suelo que llevo aquí, aquí en las manos, repicar todas tus campanas, parpadear todas tus estrellas.
Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
Pedimos milagros, como si no fuese el milagro más evidente el que los pidamos.
Pobre eres,si no llevas repletas las arcas de tu corazón.
Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.
Quiero vivir y morir en el ejército de los humildes, uniendo mis oraciones a las suyas, con la santa libertad del obediente.
Refinada soberbia es abtenerse de obrar por no exponernos a la crítica.
Saber llorar es la sabiduría de la sencillez.