El cielo de la fama no es muy grande, y cuántos más en él entren a menos tocan cada uno de ellos.
El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.
Es en el aspecto religioso donde hay que ir a buscar lo más típico y lo más radical de un pueblo.
Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas. Y la verdad se busca con humildad.
La lectura es la gran proveedora de argumentos, la clave para que los demás te escuchen.