La verdadera ciencia enseña, por encima de todo, a dudar y a ser ignorante.
La vida no es sueño. El más vigoroso tacto espiritual es la necesidad de persistencia en una forma u otra. El anhelo de extenderse en tiempo y en espacio.
La vida será tuya si sabes que es ajena, que es igual ser montaña que ser grano de arena, pues la calma del justo vence el furor del bravo.
Las armas requieren espíritu como las letras.
Las frases no son para analizarlas, si no para aplicarlas en la vida.
Las honestas palabras nos dan un claro indicio de la honestidad del que las pronuncia o las escribe.
Las sentencias cortas se derivan de una gran experiencia.
Las verdades de los hombres tienen que ser como piedras y los cargos que ejercen, como cántaros: pase lo que pase debe romperse el cántaro.
Lástima que la prisa nunca sea elegante
Leyendo un libro, un día, de repente, hallé un ejemplo de melancolía: Un hombre que callaba y sonreía, muriéndose de sed junto a una fuente.
Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumiando la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.
Llenáronse de regocijo los pechos porque se llenaron las tazas de generosos vinos que, cuando se trasiegan por la mar, de un cabo a otro, no hay néctar que se les iguale.
Lo bonito de la vida no es la vida misma, si no como la vives
Lo que para uno es derroche para otros es virtuosa inversión.
Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será.
Los delitos llevan a las espaldas el castigo.
Los satisfechos, los felices, no aman; se duermen en la costumbre.
Más hermoso parece el soldado en la batalla que sano en la huida.
Más vale el buen nombre que las muchas riquezas.
Más vale la pena en el rostro que la mancha en el corazón.
Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía.
Más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo.
Me moriré de viejo y no acabaré de comprender al animal bípedo que llaman hombre, cada individuo es una variedad de su especie.
Mi corazón es una playa triste, y tú eres una ola que viene y que se va.
Mi gato nunca se ríe o se lamenta, siempre está razonando.