El tiempo es el ángel del hombre.
Mujer y ángel que en lo femenino de lo corpóreo que hay en tu existencia, anticipa a mi opaca inteligencia cómo está conformado un ser divino.
Porque el amor y la muerte son las alas de mi vida, que es como un ángel expulsado perpetuamente.
Si la lluvia llega hasta aquí voy a limitarme a vivir. Mojaré mis alas como el árbol o el ángel o quizás muera de pena.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Una madre tiene algo de Dios y mucho de ángel.