La contemplación es un lujo, mientras que la acción es una necesidad.
La definición de éxito no la dan los premios, entiendo el éxito como el momento en que la oportunidad se encuentra con la preparación.
La democracia es el menos malo de los sistemas políticos.
La democracia tiene por lo menos un mérito, y es que un miembro del parlamento no puede ser mas incompetente que aquellos que le han votado.
La duda es conflicto entre dos conclusiones. Mientras existe es imposible aceptar una o otra, los que dudan carecen de serenidad.
La educación científica de los jóvenes es al menos tan importante, quiza incluso más, que la propia investigación.
La fatalidad no pesa sobre el hombre cada vez que hace algo; pero pesa sobre él, a menos que haga algo.
La felicidad depende, como muestra la naturaleza, menos de las cosas exteriores y más de las interiores.
La felicidad es tanto mayor cuanto menos la advertimos.
La gente que trata a otras personas como si fuesen menos humanos, no deberían sorprenderse cuando el pan que han tirado a las aguas vuelve a ellos envenenado.
La grandeza de Mahoma está en haber conquistado la mitad del globo en diez años, mientras que el cristianismo necesitó trescientos para establecerse.
La huella de un sueño no es menos real que la de una pisada.
La ignorancia está menos lejos de la verdad que el prejuicio.
La imaginación sirve para viajar y cuesta menos.
La libertad de amar no es menos sagrada que la libertad de pensar. Lo que hoy se llama adulterio, antaño se llamó herejía.
La libertad política no estará asegurada, mientras no se asegure la libertad espiritual.
La maldad no es algo sobrehumano, es algo menos que humano.
La mañana y la noche vienen otra vez vienen siempre de nuevo mientras que tú jamás.
La mejor manera de retener a los clientes es pensar todo el tiempo en cómo darles más por menos.
La mente siempre tiene razón, mientras que el apetito y la imaginación pueden equivocarse.
La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
La mujer es algo mientras que el hombre no es nada.
La naturaleza se basta así misma; por esto vence con lo menos y con lo seguro, las demasías de la esperanza.
La omisión del bien no es menos reprensible que la comisión del mal.