El glotón es el sujeto menos estimable de la gastronomía, porque ignora su principio elemental: ¡El arte sublime de masticar!
El hogar es un lugar que deseamos abandonar mientras crecemos, y al que anhelamos volver mientras envejecemos.
El hombre es un animal no social, sino cordial, y la familia es la forma menos imperfecta de la cordialidad humana.
El hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al revés: el que al pisar los treinta años encuentra acumulado en su corazón el más espléndido tesoro de la infancia.
El hombre no es infeliz mientras no es injusto.
El hombre que produce mientras los demás disponen de su producto es un esclavo.
El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale.
El más feliz es aquel de quien el mundo habla lo menos posible, sea en bien o sea en mal.
El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo.
El placer más seguro es el menos placentero.
El pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
El que escribe mucho no yerra menos del que habla mucho.
El que menos corre, vuela.
El secreto de la dicha en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.
El sentido común es el menos común de los sentidos.
El teléfono de la oficina no suena en los quince primeros minutos de la jornada a menos que uno llegue tarde, y si se da el caso, suena continuamente hasta que uno se incorpora a su puesto.
El tiempo físico nos es extraño, mientras el tiempo interior es nosotros mismos.
El vino hace la vida más fácil y llevadera, con menos tensiones y más tolerancia.
El vino, mientras más se envejece, más calor tiene: al contrario de nuestra naturaleza, que mientras más vive, más se va enfriando.
Empleo mi vida en vagar por el camino mientras guardo las flores de las cuatro estaciones en mis pensamientos.
En el amor es donde menos existe la piedad: en el amor cuenta siempre lo más pequeño,lo insignificante: esa precisión minuciosa le otorga su ser. Nada se olvida. Si uno dice: quiero todo, hay que entenderlo así: todo. Acaso sólo un caníbal podría ser aquí consecuente. Sin embargo, el canibalismo anímico es mucho más complicado: hay que advertir que se trata de dos caníbales que se devoran al mismo tiempo.
En Francia todo burgués quiere ser artista, mientras que en Inglaterra todo artista quiere ser burgués. En eso consiste la gran superioridad de Francia sobre Inglaterra.
En las cortesías antes se ha de pecar por carta de más que de menos.
En materia de negocios, nada hay efectivo mientras no estén terminados.