El pediría en caso de divorcio la mitad de todo dijo él. Medio sofá, medio televisor, media casa de campo, medio kilo de mantequilla, medio hijo.
El que a mi casa no va, de la suya me echa.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
El que es buen juez, por su casa empieza.
El que se casa por todo pasa.
En cada casa cuecen habas, y en la nuestra a calderas.
En cada casa, un solo amo.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
En casa chica y en largo camino se conoce al buen amigo.
En casa de herrero, cuchillo de palo.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
En casa del cantero florecen los crisantemos entre las piedras.
En casa del músico, todos saben cantar.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
En donde vivo desde que no estás ya no le llamo casa
En donde vivo desde que no estás ya no le llamo casa.
En mala casa, mal amo y mala masa.
En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
En mi casa mando yo, pero mi mujer toma las decisiones.
En mi propia casa como en la ajena, he creído sentir que la poesía, al penetrar en la palabra, la descompone, la abre como un capullo a todos los matices de significación.
En mi vida, disfruto de mis viajes y disfruto cuando regreso a casa.
Entra una nueva pena y las viejas penas de la casa la reciben calladas, no muertas.
Es aburrido ver a alguien entrar en una casa por la puerta. Es mucho más interesante cuando alguien entra por la ventana.
Es el crepúsculo, cayendo sobre mi casa el fuego del cielo.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.