La raza humana se encuentra en la mejor situación cuando posee el más alto grado de libertad.
La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros.
La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
Las personas cambian y generalmente se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás.