La tolerancia es la mejor religión.
Las que conducen y arrastran al mundo no son las máquinas, sino las ideas.
Lo que bien se piensa, bien se expresa.
Los animales son de Dios. La bestialidad es humana.
Los cuarenta son la edad madura de la juventud. Los cincuenta la juventud de la edad madura.
Los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de lágrimas.
Nada tan estúpido como vencer. La verdadera gloria está en convencer.
Ningún ejército puede detener la fuerza de una idea cuando llega a tiempo.
No existen paises pequeños. La grandeza de un pueblo no se mide por el número de sus habitantes, como no se mide por la estatura la grandeza de un hombre.
No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores.
No son las locomotoras, sino las ideas, las que llevan y arrastran al mundo.
Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras que el género humano no escucha.
Quien me insulta siempre, no me ofende jamás.
Ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo.
Ser discutido, es ser percibido.
Si tenéis la fuerza, nos queda el derecho.
Todo número es cero ante el infinito.
Todo poder es deber.
Una casa sin hijos es una colmena sin abejas.
¡cosa curiosa! el primer síntoma del amor en un joven, es la timidez; en una joven, es la audacia.
¿popularidad? eso es la gloria en centavos.
¿Qué es un envidioso? Un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta.
Un vaso medio vacío es también un vaso medio lleno, pero una mentira a medias de ningún modo es una media verdad.
La sonrisa es el idioma general de los hombres inteligentes. Sólo son tristes los tontos y los delincuentes.
A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.